La actriz habló con LA NACION sobre su carrera y su nueva vida de casada con su compañero de Los únicos.
Pasaron ocho meses de este 2011 y Eugenia Tobal ya lo define: "Este es un año sorprendente". No es para menos. Laboralmente, comenzó en teatro con Quedate a desayunar, luego vinieron la grabación de Los únicos, la realización de un proyecto propio sobre solidaridad, el estreno de una película y continuará con el traslado del éxito de Pol-ka al Opera.
Sin embargo, todo eso son nimiedades al lado de uno de los días más importantes de su vida, el 20 de mayo último. "Lo mejor de este año fue haber encontrado a Nico [Cabré] y haberme casado", es lo primero que resalta la actriz a LA NACION cuando de balances prematuros se trata. En febrero se reencontraron después de doce años en el set de Los únicos, y cuatro meses más tarde, eran marido y mujer.
Con un tono romántico, Tobal señala que la convivencia "es espectacular" y la vida de casada, "maravillosa". Pero se pone seria a la hora de ahuyentar lo que ella considera prejuicios infundados. "Nico no es hosco y antipático como dicen", remarca, sobre la percepción de que su marido es antipático con los medios, idea que reflotó especialmente la noche de su casamiento, en que optaron por no salir a fotografiarse.
"Hay un preconcepto que se tiene sobre él que es bastante errado. Creo que todo depende del respeto de las decisiones que los demás toman; cada uno tiene el derecho de elegir cómo maneja su carrera", agrega y rescata la consistencia que Cabré mantuvo en su actitud hacia los medios.
HEROÍNA EN LA PANTALLA GRANDE
El primer contacto de Tobal con Güelcom fue cuatro años atrás, a través del director Yago Blanco, y, según cuenta, sintió un "enganche" inmediato con la historia del film que estrenó hace una semana. "Tenía ganas de hacer de heroína en una comedia romántica", cuenta la villana de Los únicos. Desde ese primer contacto hubo un cambio de galán, Juan Gil Navarro dejó la vacante y Tobal recomendó que fuera Mariano Martínez quien tomara ese lugar, después de compartir pantalla en Valientes pero sin planes de ser pareja también en la ficción, como ocurrió meses más tarde con la propuesta de Adrián Suar.
También son cuatro los años que Ana y Leo, los protagonistas del film, pasan sin verse. Antes de ese período, la joven cocinera decide terminar una relación intensa para probar suerte en el exterior, una experiencia en la que su estructurado novio no se animó a compartir. "Ana se va un poco perdida, sin saber qué es lo que quiere, ella es cocinera y no encuentra su lugar", explica Tobal, sobre esa situación tan similar a la vivida en el país después de la crisis de 2001. "Ese fue un momento complicado del país. Los jóvenes estaban perdidos. La película habla un poco de eso, del desarraigo, del buscar y no encontrar", expone.
"La película habla del amor, la amistad, de los encuentros", continúa, todavía orgullosa de que la séptima película de su currículum sea una comedia romántica. ¿Qué pasa después de esos cuatro años? Lo que suele pasar en las películas de ese género. Ella vuelve para el casamiento de unos amigos (Ana y Leo son parte de un sexteto, en los que se destacan con humor Peto Menahem y Maju Lozano), el amor resurge, los obstáculos se sortean, y el destino los une.
Una vez que termina de rodar un film, la actriz de Yo soy sola y Ni dios, ni patrón, ni marido tiene una filosofía: "Trato de no enroscarme con las críticas", señala. "Está bueno leerlas y saber cómo opina la gente, pero creo que el trabajo ya está hecho y uno ha hecho lo mejor. Las críticas cuando son malas o tiene un plus de prejuicios, perjudican un poco la felicidad de haber hecho una película", agrega. Y desarrolla un poco ese concepto que no deja pasar por alto: "Parece que los actores de televisión no podemos hacer cine, hay un prejuicio para el actor de televisión, como si uno no pudiese desarrollarse en otros ámbitos".
VILLANA EN TELEVISIÓN
Aún más indiferencia que la crítica en cine le despierta el rating en televisión. "No me estresa ni un poco", asegura, y critica: "Me da mucha pena que un producto que demanda muchísimo tiempo y trabajo no esté bueno si no tiene rating".
Tal vez por eso eligió el canal Encuentro para exhibir su primer proyecto como productora y conductora, Rutas solidarias. "Fue lo más maravilloso. Rutas... es una ilusión que tuve, que la pude plasmar en un lugar donde todo el mundo lo puede ver y disfrutar", expresa, sobre la miniserie documental de 13 capítulos con la que recorrió todo el país.
La actriz mantiene su apatía respecto del rating incluso desde una de las ficciones más vistas del momento. "Estoy re contenta y Rosario está cada vez peor. Me está dando la posibilidad de jugar con otra cosa que no se había visto, la villana siempre tiene un plus", cuenta sobre el personaje que llevará al teatro Opera desde el 2 de septiembre. Sin embargo, confiesa que no mira Los únicos en su casa. "Necesitamos un poco de aire, aparte ya sabemos cuál es la historia, aunque hay cosas puntuales que nos divierten", cuenta, sobre sus tiempos libres con su marido "único".
La Nacion
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