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Soledad Silveyra y Oscar Martínez: una fórmula caliente

“Condicionados”.  Serán los protagonistas del unitario que el miércoles estrenará El Trece. En la ficción, son un matrimonio dedicado al cine porno.








 En la vida, son dos viejos conocidos que han trabajado juntos desde 1975.
A veces, la perlita de una nota puede no ser una frase sesuda, una mirada profunda, una revelación. A veces -muy de vez en cuando, por cierto-, una anécdota contada como al pasar puede convertirse en el sabor de ese encuentro. Por bien contada, por contener más datos que una simple enumeración de ítems, o por la sencilla razón de que un relato doméstico encierra la gracia de la cercanía. Entonces, la anécdota de la faja pasó a ser, de alguna manera, el sello de la entrevista a Oscar Martínez y Soledad Silveyra, protagonistas de Condicionados , el unitario de Pol-ka que El Trece estrenará el miércoles, a las 23. Claro que, con esos dos artistas sentados a la misma mesa, las frases interesantes y el análisis sobre la televisión actual y la cruda competencia se apilaron naturalmente, pero el quiebre se produjo cuando Solita , en pleno almuerzo otoñal, regaló eso de “te voy a contar lo que me pasó cuando me fui a comprar una faja”.
A su derecha, su compañero de ruta sonrió cómplice, sabiendo lo que se venía. “Oscar y yo vivimos a dos cuadras de distancia. El otro día fui a un local divino, en el barrio, a comprarme una faja, porque quiero que Lorna (su nuevo personaje) se vea comoamatambrada . ¿Viste que cuando las mujeres se amatambran para parecer más flacas terminan pareciendo más gordas? Bueno, el asunto es que la señora que atiende me preguntó: ‘¿Es verdad que Oscar Martínez va a hacer ese programa? No lo puedo creer. Cada vez que viene es tan serio, tan caballero’.
Pero se ve que de mí no le llamó la atención”.
¿Y vos vas a comprarte fajas? Martínez : No, he entrado ahí a comprarles cosas a mis hijas, tipo medias, corpiños. Vende unas cosas divinas, con un algodón fantástico.
La charla, en un salón de Vicente López, a metros del lugar donde ella grabó unas escenas por la mañana -él fue especialmente para la entrevista-, transita naturalmente por carriles cotidianos. Son, además de vecinos, dos viejos conocidos que, desde 1975, han trabajado juntos (ver La primera… ) varias veces. Y ahora, la ficción los pone cara a cara como un matrimonio que está en crisis, tanto personal como laboral. En los ‘80, Dicky y Lorna eran una dupla implacable en los sets del cine porno. Ella, una estrella irresistible. El, un director talentosísimo. El presente los encuentra fracasados y, en realidad, más juntos que unidos.
Con un bife con ensalada para él y una porción de peceto para ella (“estoy a dieta hace cuatro meses”), comparten cómo viven la previa, en un escenario televisivamente agitado. “Este es un momento difícil, porque vamos a tener enfrente a una novela que ha arrancado muy bien, como Dulce amor (a las 23, por Telefe). Y la presión está. En verdad, siempre está antes de un estreno. Obviamente que va a ser muy difícil que tengamos un debut como tuvo Mirtha Legrand, con 30 puntos de rating. Hacía 40 años que ella no actuaba y su regreso despertó mucho interés. En cambio a nosotros nos tienen todo el tiempo al lado”, entiende Solita.
El hecho de que las dos ficciones que tuvo El Trece (“Los únicos” y “Lobo”) este año no hayan funcionado, ¿genera mayor presión? Martínez : No. Digamos que el panorama no viene dulce, pero el público del unitario no es el mismo que el de las tiras, con las que esta vez no le fue del todo bien a Adrián (Suar). Lo bueno es que le tenemos mucha confianza al producto, con una factura altísima. Tiene mucha calidad.
Silveyra : Yo, como laburanta , lo único que quiero es que el programa prenda y que podamos hacer temporadas, como los norteamericanos. Bueno, de alguna manera como lo hicieron Guillermo (Francella) y Mecha (Mercedes Morán), con El hombre de tu vida (Telefe). O sea, darle continuidad y, al mismo tiempo, poder hacer television cuatro o cinco meses al año y dedicarnos a hacer teatro, cine o lo que queramos. Así uno puede hacer mejor caligrafía, concentrarse mucho más y puede hacer una cosa por vez. Hay que estar fuertes, unidos y concentrados para hacer un buen partido. En eso soy como (Marcelo) Bielsa (director técnico del Athletic Bilbao) .
La frase provocó la risa de su compañero, que no tardó en generar la carcajada ajena, cuando, tímidamente, imitó la voz de Suar: “Adrián estuvo muy pícaro conmigo. Hace un año me había hablado de otro programa y el día de las elecciones de Capital me llamó a la tarde, porque él es de llamar en días insólitos, y me dijo ‘Osqui, te quiero mandar una cosa. No te quiero adelantar nada. Son unos libros nuevos. Quiero ver qué te pasa cuando los leas. Llamame y contame’.
Me los mandó y se me caían de las manos. Los leí, lo llamé y le confesé que me había sorprendido. Había algo que me resultaba fuertemente atractivo. Y ahora estoy feliz. Estamos felices, ¿no, Sole?”.
Silveyra asiente y saca de la galera otra anécdota simpática del detrás de escena: “Apenas leí el guión, lo primero que hice fue llamar a la mujer de Oscar (la actriz Marina Borensztein) y le dije ‘Nena, ¿tu marido va a hacer esto?’ . Ella, una divina, me contestó‘Sí, mi maridito va a hacerlo’.
Porque a mí también, como a la señora de la faja, me llamaba la atención”.
Martínez : Y apenas cortó, Marina me llamó y me dijo ‘No sabés lo que acaba de pasar. Llamó Solita para ver si era cierto lo de la tele ’.
¿El punto era la pornografía como telón de fondo? Martínez : Sí, por eso es necesario aclarar que eso será un ingrediente que le dará un carácter y un color muy especial. Es como si le echaras clavo de olor a la comida… si le ponés dos en vez de uno, se te va al diablo. El eje del programa, como siempre en los unitarios de Pol-ka, son los vínculos, los afectos, la lucha de esta pareja de 30 años por seguir amándose y llevar el barco de la familia a buen puerto. El que espere ver pornografía se va a defraudar, no es un triple x(calificación de escenas hot). No va a haber exposición de cuerpos ni nada por el estilo. La pornografía será la base sobre la que se apoyen los vínculos, que es lo que sostiene el programa.
Silveyra : Lo mejor que tiene es el distanciamiento con los personajes, que son de un registro muy particular. Lo que estamos haciendo es jugar con la vulgaridad. Mostramos esa banalidad, esa decadencia de este género, que al mismo tiempo es sumamente atractivo.
Martínez : El programa es muy humano… Silveyra : A mí me encantó el subtítulo que se les ocurrió a los productores, o a Adrián, no sé: ‘Una familia al desnudo’ , porque tiene esa doble cosa del desnudo del cuerpo y también del alma.
Hay una convención televisiva que sostiene que para que haya química en pantalla debe haberla en la vida. Y a ellos dos, al menos en este almuerzo, se les notan los 37 años de historia en común, desde el primer trabajo compartido en el ‘75: “ Sole tenía 23 años y yo, 25. Y desde ahí siempre tuvimos una onda impresionante. Hicimos mil cosas juntos”, dice el caballero. Y entonces llegan los recuerdos de la puesta de La malasangre , o de Capítulo segundo -ella lo convocó para actuar en la obra- o de los muchos episodios de Situación límite .
Actores enormes y rendidores entrevistados, Silveyra y Martínez no asoman como la fórmula básica del uno más uno . Hay pareja. Algo que no abunda en la televisión por más que dos nombres se junten en pantalla y sobren los besos. Acá, con sólo verlos charlar, se percibe la armonía, como si alguien hubiera echado sobre la mesa el clavito de olor del que hablaba Oscar.

(Clarin)
 

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